Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Anécdotas taurinas

Hoy me pudo la pereza y fui demorando el momento de escribir. Cuando decidí hacerlo, confieso que no tenía tema. Y además faltaba nada y menos para publicar el comentario. Así que opté por el camino fácil: cogí mis apuntes sobre anécdotas taurinas y elegí varias de ellas. Las agraciadas son las que siguen a continuación.

Toreaba una tarde Luis Miguel Dominguín en El Puerto de Santa María seis toros en solitario, en un gesto que resultó toda una antología estoqueadora. Los seis astados cayeron de seis estocadas distintas. Pero una de ellas tuvo un carácter muy especial, el que marcó un constante grito que salió desde el tendido durante la faena de muleta. Hasta ese momento solo había utilizado la mano derecha durante la faena, pero un aficionado se empeñó en recordarle que también debía utilizar la otra. Fueron seis o siete veces las que la voz le exigía a Luis Miguel: "¡Con la izquierda!". A cada bocinazo, el torero iba acercando la lidia hasta el tendido de donde salían. Cuando, ya cerca, tuvo localizado al exigente, Dominguín le buscó con la mirada y le dijo: "Con la izquierda lo voy a matar, estúpido". Y, efectivamente, tras cuadrar al toro, cambió de manos espada y muleta y con la zurda cobró un soberbio espadazo, hasta las cintas. Cosas de genios del toreo. Quien escribe estaba aquel día en la plaza. 

La bellísima artista mejicana María Félix era una asidua de las barreras de la plaza de la capital Mejicana. Protagonista de infinidad de películas, su gran fama como actriz era pareja a la de sus muchos romances y matrimonios, entre ellos el que le unió durante un tiempo al gran compositor Agustín Lara. Una de esas tardes en que la bella iluminaba el coso con su presencia, la corrida transcurría sin brillo alguno por el mal juego de los astados. Así que, tras el brindis que le dedicó Luis Miguel Dominguín, con quien los rumores le adjuntaban una nueva relación, una voz desde el tendido aprovechó para hacerle una muy irónica proposición: "¡María, regala un "toro" de tu ganadería!".

Miguel Criado, más conocido en el ambiente del toro como El Potra, era una fuente inagotable de anécdotas y dichos geniales, así como un gran narrador de historias de la fiesta, en vista de la gran experiencia de sus muchos años en el toreo en la más distintas actividades. La más conocida era, sin duda, la de veedor de toros para varias empresas. Y para una de ellas fue a buscar una novillada a la finca de una ganadera de la sierra de Sevilla. Daba vueltas y más vueltas a los utreros el octogenario Potra, y no veía manera de poder lidiarlos dos meses después, para cuando estaba anunciado el festejo, dada la falta de remate de casi todos ellos. "Nada, que no valen", le decía el veedor una y otra vez a la ganadera, que también había pasado la edad madura. "Usted no se preocupe por eso, Miguel, que yo se la pongo gorda para cuando llegue la fecha", contestó la propietaria de la novillada. A lo que El Potra, con tanta sorna como resignación, le replicó: "Mire, ganadera, a mis años a mí ya no me la pone gorda ni la Claudia Schiffer".

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