Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.
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lunes, 17 de febrero de 2020

Comentarios futbolísticos


Ideoso

Tengo un amigo turolense, residente en Cádiz desde hace ya mucho tiempo, que suele llamarme cada vez que critico la anarquía de Sergio Ramos como defensa para recordarme lo mucho que le debe el Madrid al mejor central del mundo... Hoy, además, me ha calificado de ideoso. Convencido de que quien escribe desconoce lo que significa esa palabra en Teruel.

Ideoso: "Se predica de quien es de ideas fijas; persona que sin razón aparente coge inquina, manía o idea a cualquier persona sin que resulte posible descabalgarlo de su error por ser criatura que una vez hecha su idea ni la abandona ni considera la posibilidad de estar equivocado". Y tardo nada y menos en mandarlo allá donde el viento da la vuelta; es decir, a los chirlos mirlos. No hay más ciego que quien no quiere ver que Ramos como defensa es caótico. O sea, tan desordenado como confuso.

Zidane es un simplificador

Hace ya varios días, Jorge Valdano nos contó las claves del éxito de Zinedine Zidane. "Cree en el talento, sabe que hay jugadores mejores y peores, y se relaciona con el fútbol de un modo natural. Se trata de un tipo que lo conoce todo pero se queda con lo esencial del fútbol y no se confunde ni siquiera cuando pierde". Y remató su faena, repleta de pases ditirámbicos, con una frase a modo de estocada en todo lo alto: "Zidane es un simplificador".

Es decir, que el entrenador del Madrid resuelve las cosas con excesiva sencillez, sin tener en cuenta aspectos que conviene o es preciso considerar. Vamos, que si Ramos y Marcelo, por poner un ejemplo, deciden jugar a su albedrío, una y otra vez, él ni se inmuta. Aunque el peligro ronde continuamente cerca de la portería defendida por Courtois. El proselitismo de Valdano surte efecto: Carlos Martínez, narrador del partido Madrid-Celta en Movistar Plus, dijo lo siguiente: "De haber jugado Marcelo como lo está haciendo hoy, no habría perdido la titularidad". Que Santa Lucía le conserve la vista a tan destacado contador de lo que va sucediendo durante el juego.

Las sustituciones de Zidane

Hay aficionados que me han inquirido acerca de las sustituciones llevadas a cabo por Zidane cuando su equipo iba ganando y parecía tener controlado el partido. Y me mantengo en lo que escribí ayer: me pareció bien la de Hazard -tras haber estado tanto tiempo sin jugar- por Vinícius e incluso la salida de Bale y la entrada de Mendy para situar a Marcelo por delante del lateral francés. Decisiones tácticas con el fin de soportar los más que presumibles ataques de un Celta necesitado de puntos y con Santi Mina, Denis Suárez y Aspas dispuestos a aprovechar cualquier desliz de la defensa merengue.

ZZ cometió dos errores morrocotudos. El primero, no indicarle a Ramos que permaneciera en su sitio y se olvidara de su frenesí atacante. Y el segundo, sin duda alguna, sustituir a Kroos por Modric cuando el encuentro estaba dando las boqueadas. Debido a que el alemán estaba jugando más que bien. Y el croata, como cualquier otro jugador, apenas tenía tiempo de adaptarse al ritmo del partido. Las sustituciones improcedentes suelen ir acompañadas de malas consecuencias para quienes las deciden.  











lunes, 7 de mayo de 2018

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Toni Kroos.

Su primera parte fue para grabarla y ponerla como ejemplo de cómo se le puede arrebatar el medio campo, zona vital del juego, al Barcelona. Su actuación rozó el sobresaliente. Y el caso es que todas sus acciones estuvieron revestidas de esa sencillez que anida en su forma de entender el fútbol. Desorientó de manera clara y rotunda a Busquets. Quien nunca supo combatir el chorro de juego de un alemán que daba los toques precisos sin necesidad de recurrir a ruletas u otros adornos superfluos. La gran actuación de Kroos en el Camp Nou debe haber ilusionado a los madridistas. 

Keylor Navas

Nunca ha dejado de estar sometido a vigilancia por parte de quien más manda en el Madrid. Sus actuaciones son miradas con lupa a fin de ponerle siempre un pero porque sí. Y pobre del costarricense si un día comete un desliz. Pues entonces le llueven las críticas y los sustitutos. Que si De Gea, que si Courtois, que si Kepa Arrizabalaga... Pues bien, frente al Bayern de Múnich, y sabiéndose escudriñado por quienes lo consideran un guardameta de andar por casa, se superó en todos los sentidos. Incluso en el juego aéreo. Ayer volvió a demostrar su calidad.

Marcelo. Gran jugador. No cabe negarlo. Ahora bien, su anarquismo defensivo es tan peligroso para su equipo cual fácil de corregir. Semejante error lo vengo denunciando desde hace ya mucho tiempo. Mientras los considerados popes de este deporte no se cansan de decirnos que merece la pena dejar al brasileño jugar a su libre albedrío. Al frente de los comentaristas influyentes en los medios está, sin duda, Jorge Valdano. Éste, vaya usted a saber por qué, ha cambiado de opinión. Al decirnos que a Marcelo hay que darle una foto de Salah para que le empiece a tener en sus oraciones y sea más cuidadoso por su banda. ¡Albricias!

Sergio Ramos. Sería injusto no reconocer que viene jugando como central por el lado izquierdo; demarcación que no es la más idónea para él. Porque ni su pierna izquierda ni su cintura son las adecuadas para desempeñar su tarea en esa posición. Dada su experiencia y su poder en el club, bien podría haberse permitido el lujo de pedir un cambio al lado diestro. Donde podría disimular mucho más sus debilidades. Y, desde luego, evitaría el riesgo que le supone compartir banda con Marcelo. Frente al Liverpool, más que jugar con una defensa adelantada, para alejar a sus tres delanteros del marco propio, al Madrid le convendría más altenar la salida en corto del balón desde atrás, con los balones en largo para evitar la presión de Salah, Mané y Firmino. Dado que los tres se alimentan de los fallos ajenos.










sábado, 8 de julio de 2017

Dani Ceballos y Jesús Vallejo



Ayer le dio Dani Ceballos el sí al Real Madrid, y estoy supercontento. Le dice un hombre, entrado en años, a otro más joven, mientras yo me encuentro muy cerca de ellos en la playa. La noticia no me sorprende tanto como mal me suena esa preposición que vale para todo. Super, tumescencia verbal la llamaba don Fernando Lázaro Carreter, lo mismo ataca a millares de ciudadanos veinteañeros, y a una multitud talluda contagiada de su inmunodeficiencia idiomática. Y así, super puede crecerle a cualquier adjetivo (o sustantivo) y hay miles de hablantes que se sentirían desvalidos si no ornaran sus calificaciones con ese bubón.  

A mí me parece muy bien que mi vecino de sombrilla se sienta muy contento porque  el Madrid vaya a contratar al único futbolista que ha sido capaz en pocos días de borrar a Isco Alarcón del mapa de la predilección periodística. Aunque  pronto, muy pronto, veremos a todos los plumíferos de la cosa enfrascados en decirnos que Isco y Ceballos deben jugar juntos y casi todos los días y fiestas de guardar. 

Conque a partir de ahora será debatida hasta la extenuación la necesidad que tiene el Madrid de desprenderse cuanto antes de Kovacic y Lucas Vázquez, y hasta nos dirán que Modric y Kroos se han adentrado ya en la curva descendente. Y, desde luego, no cejarán en su empeño de concienciarnos de la magia que atesora el muchacho de Utrera. El cual promete deleitar al Bernabeú con caños y regates a mogollón. Fantasía pura.  Casi ná... ¡A!, también seremos informados de que Ceballos, hasta hace nada perteneciente a la cofradía de jugadores que detestan correr por ser acción de cobardes, ha cambiado de parecer hace nada y menos. En fin, que mi Madrid se hará con los servicios de un mirlo blanco.

Jesús Vallejo

Ayer se produjo su presentación en el Santiago Bernabéu. Tras haber sido fichado por el Madrid en 2015, cuando pertenecía al Real Zaragoza. Con 18 años se quedó jugando en La Romareda para ser cedido al Eintrach de Fráncfort en la siguiente temporada. De él nos han dicho que tiene la cabeza muy bien amueblada. Alabanza que avala  el siguiente ejemplo: su entrenador, entonces, el serbio Ranko Popovic, no dudó en concederle los galones de capitán del equipo maño, a edad tan temprana. 

A mí me habría gustado recabar la opinión de Mohammed Alí Amar, conocido popularmente por Nayim, acerca de Vallejo. Dado sus conocimientos del fútbol en general y del aragonés en particular. Pero hace ya muchos días que no coincido con mi estimado amigo. A mí, y debo decirlo cuanto antes, las actuaciones de Vallejo en el Campeonato Europeo de Selecciones Sub-21 me han generado dudas. 

La principal es que su pierna izquierda carece de aptitudes suficientes para que se desenvuelva  con toda naturalidad como central por ese lado. Semejante mengua, que no es poca, tal vez le impidió a JV ofrecer su mejor versión en la Sub-21. Lástima que la mejor pierna del aragonés no sea la zurda. Pues de haber sido así, amén de haberle venido al Madrid como anillo al dedo, él le habría sacado mucho rédito a esa circunstancia.  

lunes, 3 de julio de 2017

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Jugadores que brillaron con luz propia

Los aficionados al fútbol hemos tenido la oportunidad de disfrutar con dos competiciones, durante el mes de junio, que han servido para que no se nos hiciera eterna la espera de volver a vibrar y sufrir, cómo no, con las actuaciones de nuestros equipos preferidos. El Campeonato de Europa UEFA Sub-21 centró toda nuestra atención, debido a que resultaba sumamente atractivo ver a tantos jugadores veintenarios tratando de consagrarse definitivamente. En el caso de España han brillado con luz propia Saúl, Ceballos, Marco Asensio, Llorente, y Kepa ha dado muestras evidentes de ser portero tan sobrio cual fiable. Los demás no han destacado en la misma medida.

Dani Ceballos

Cabe decir que su indolencia fue siempre castigada por Gustavo Poyet. Quien como buen uruguayo no concibe que ningún futbolista juegue con el mínimo esfuerzo. Semejante enfrentamiento con el jugador nacido en Utrera fue minando la credibilidad del técnico hasta el punto de que se ganó la destitución. Ahora bien, si los resultados le hubieran sido favorables al equipo bético, a estas alturas Dani Ceballos estaría pasando por un un trance cuyas consecuencias serían las de ser traspasado a un equipo de poca monta y por nada y menos. Pero Ceballos le vio las orejas al lobo… Y aprendió la lección: calidad sin sacrificio vale lo que vale. O sea, nada de nada.  Ojalá lo suyo no sea flor de un día.

Copa FIFA Confederaciones

Fue ganada por la Selección alemana. La cual estuvo compuesta por jugadores veinteañeros. Los alemanes dejaron hacer a los combativos chilenos durante muchos minutos. Tiempo en que  anduve observando atentamente  si el juego de los hombres dirigidos por Joachim Löw tenía algún parecido con el que la Selección Española practicaba con Luis Aragonés y Vicente del Bosque. Y descubrí bien pronto que las acciones de los germanos nada tenían que ver con las que realizaban los españoles. Así que sigo sin entender por qué los especialiastas de la cosa no se cortan lo más mínimo en decirnos que han copiado nuestro estilo. El fútbol alemán ha forjado su leyenda en razón de que sus jugadores nunca dan un partido por perdido. Espíritu que viene reinando desde los tiempos de Maricastaña. Tesonería y eficiencia, sumadas además a la calidad de muchos de sus jugadores, hacen realidad la tan manida frase pronunciada por Gary Lineker.

El VAR

Joao Havelange fue un dirigente deportivo futbolístico brasileño, presidente de la FIFA durante 24 años. Solía decir que él era vendedor de un producto llamado fútbol. Cuando le preguntaban si el fútbol estaba necesitado de la técnica para enmendar los errores de los árbitros ponía el grito en el cielo. Y se expresaba de tal guisa: "Los errores de los colegiados son necesarios para que al día siguiente se siga discutiendo de ellos en los trabajos. Esa es la grandeza de este deporte". Joseph Blatter, hasta hace nada presidente de la FIFA, ha dicho lo siguiente, tras la celebración de la Copa Confederaciones: “El juego, sin discusión, pierde atractivo. Hay que dejar que los árbitros cometan errores. Lo que está haciendo la FIFA es complicado y peligroso”. Luego llega el árbitro del Chile-Alemania y les da la razón. Acude presto al VAR y deja en amarilla la tarjeta a Jara, por agresión, que era merecedora de roja. Para ese viaje no se necesitan alforjas.

Pregunta

¿Acaso las Selecciones Alemanas  compuestas  por jugadores como Netzer, Beckenbauer, Mathaus, Breitner, Stielike, Shuster, Illgner, Kroos, Özil, Müller... han necesitado plagiar a  ninguna otra para obtener tantos títulos?



miércoles, 19 de abril de 2017

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Arturo Vidal y su mirada feroz

El fútbol alemán ha forjado su leyenda en razón a que sus jugadores nunca dan un partido por perdido. Espíritu que ha venido imperando en la selección alemana y que ha contribuido asimismo a engrandecer al Bayern de Múnich: El equipo más laureado del país. Por tanto, cuando se juega frente a un equipo germano hay que tener siempre presente el tesón de unos jugadores capaces de recuperar el segundo aliento y cambiar el resultado de un partido en un abrir y cerrar de ojos. Arturo Vidal  suele jugar cada partido como si fuera el último que va a disputar en su vida. Así que parece más alemán que chileno. AV está siempre sobreexcitado. Además tiene una mirada feroz. La que tanto dio que hablar en la época victoriana.  Su expulsión ayer, en el Bernabéu, le vino al Madrid como el aceite a las espinacas. 

Medio volante ofensivo.

También llamado media punta. Los hay convencidos de que en esa posición puede jugar cualquiera sin conocimientos  de la demarcación, sin condición física o sin capacidad de sacrificio a la hora de ayudar a sus compañeros de línea. Cierto es que tales jugadores han de ser capaces de dar el último pase a sus delanteros, tirar a gol desde la media distancia y hasta atreverse con su buen manejo de balón a sortear contrarios para derribar muros defensivos. Todo lo cual no es suficiente para llegar a ser un auténtico especialista en ese espacio. Necesitan, además, evitar que el medio centro rival, llámese Busquets,  N´Zonzi o Xabi Alonso, juegue a su libre albedrío. Y aún más: deben asimismo, sin perder de vista a los futbolistas citados, acudir en ayuda de sus compañeros de línea.  Isco, que tiene muchas cualidades para enlazar con sus delanteros, carece de todo lo demás. Por ello no dio la talla ayer.

Marco Asensio

A mí me recuerda el jugador mallorquín, cambiando lo que ha de cambiarse, a Bartolí y Bonet; dos paisanos suyos a los que yo tuve la suerte de entrenar en los setenta del siglo pasado. Las diferencias existentes se basan en la constitución física. Los futbolistas citados no eran, ni mucho menos, tan atléticos como lo es el jugador madridista. Bartolí era veloz y en carrera era capaz de cambiar de ritmo y desorientar a sus rivales con una facilidad pasmosa. Gran regateador. Podía jugar en cualquier demarcación. Su pierna izquierda era letal. Le perdía su abulia en ocasiones. En cuanto a Bonet, debo decir que deslumbró el día en el cual le hice debutar frente al Sabadell, habiendo jugado hasta entonces nada más que en el patio del colegio de los Salesianos. Bonet sería luego futbolista distinguido en Primera División y un gran secretario técnico, tanto en el fútbol  español  como en el italiano. Ver jugar a Marco Asensio es una gozada. ¡Qué gran talento para que cuiden su carrera en todos los aspectos! Ojalá que pueda asimilar el éxito con la humildad de los elegidos.

El Cholo Simeone

La clasificación del Atlético de Madrid para jugar las semifinales de la Champions League, una vez más, no deja de ser una gesta que tiene en El Cholo Simeone su artífice. Puesto que no cabe la menor duda de que el técnico argentino ha conseguido aunar la voluntad de todos sus jugadores al servicio de unas ideas: las suyas. Son ideas claras y concisas: En los partidos hay que presentarse con enorme sentido táctico, voluntad a raudales, disciplina espartana, obediencia a quien dirige, y la consiguiente ración de inteligencia. Una mezcla a la que ha de acompañar el azar en momentos en los que, por ejemplo, entre ataque y defensa, suceden desvaríos tan inoportunos como habituales en todos los juegos. Es entonces, cuando ha de imponerse el temple del entrenador. Que no deja de ser la calma. La que además debe ir acompañada del conocimiento para saber por qué se pierde, se gana o se empata.  El Cholo lleva ya varias temporadas dando muestras visibles de ser un extraordinario entrenador. 






domingo, 9 de abril de 2017

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El cambio. Corría el minuto 75 y al entrenador del Madrid se le ocurrió sustituir  a Kroos por Isco. Y yo, que tengo una tensión considerada ideal –máxima sistólica 116 y mínima diastólica 77, con tendencia a la baja en ocasiones-, noté todos los síntomas de una subida arterial tan preocupante como molesta, debido a mi ser madridista fetén. Los trastornos ocasionados por la metedura de pata de Zidane se acrecentaron aún más cuando Simeone decidió quitar a Torres para  colocar a Thomas por el lado de Marcelo e Isco. Para que el futbolista ghanés impusiera su velocidad por ese costado, enlazando con Correa y Griezmann.  A partir de ese momento fui esclavo de un estado emocional, repleto de canguelo, por estar convencido de que el Atlético podía incluso ganar un partido que había tenido perdido durante muchos minutos. Por merecimientos del equipo local. Cuando empató Griezmann, ni que decir tiene que pensé lo siguiente: el entrenador del Madrid ha metido la pata hasta el corvejón aunque hable varios idiomas y haya sido un futbolista tan extraordinario como exquisito. Y es que ese cambio no se le hubiera ocurrido ni siquiera a un tonto con balcón a la calle.

Isco. Dijo Zidane en la sala de prensa que la salida  al césped del jugador malagueño fue para defender mejor por el lado izquierdo. Y con sus declaraciones agravó aún más su error. De hecho, Simeone lo había visto con tanta rapidez como para recurrir a Thomas inmediatamente. Ante la extrañeza de comentaristas y glosadores. En cambio, yo comprendí enseguida que el entrenador argentino, más listo que los ratones colorados, vio el cielo abierto. Y el miedo a la derrota de mi equipo, como ya he referido, trastocó mi organismo. Así que sentí que mi rostro ardía como una hoguera de San Juan. Isco -que podía haber sido, de haber querido, un malabarista circense- reúne condiciones para jugar muy cerca de los medios centros rivales y así enlazar con sus delanteros. Sin embargo, situarlo en una banda, y precisamente en la izquierda, haciendo uso y abuso de su regate hacia adentro, con lo cual le ofrece todas las ventajas a su marcador, me parece una herejía futbolística. Y mucho más sabiendo que por esa banda juega Marcelo; cuyo anarquismo futbolístico es conocido por todos sus rivales. En fin, si Zidane cree que esa pareja reúne cualidades suficientes para defender, me veo obligado a decir que Santa Lucía le conserve la vista al entrenador del Madrid.

Antonio Arias. Jugador a quien yo seguí sus pasos en su juventud y decidí llevarlo a varios equipos, acabó siendo un lateral cuya pierna izquierda era igual que la de James, y no digo mejor para que no me tachen de exagerado. Tenía velocidad, calidad y además  conocía el juego. Sus lanzamientos de faltas eran temibles. Hasta el  punto de que los rivales se santiguaban cuando tenía que colocarse en una barrera para tratar de obstaculizar la puntería de un futbolista que  hizo grandes temporadas en el mejor Tarrasa de Dauder y que jugó con el Almería en Primera División, siendo su entrenador Maguregui. Antonio Arias me llamó ayer, nada más terminar el partido Madrid-Atlético, para intercambiar opiniones sobre lo ocurrido en el derbi madrileño. Y lo primero que me dijo fue lo siguiente: Manolo, ¿has visto cómo el Madrid cuando se repliega a su propio campo para defender en bloque comete un error de bulto y que tú explicabas una y otra vez para que no cayésemos en semejante  disparate? ¿Cómo es posible que un equipo haga un repliegue intensivo y, sin embargo, los marcajes sean distantes?  Con lo cual  no les vale para nada acumular futbolistas cerca de su portería.  Es más, lo que hacen es facilitarle la tarea a sus rivales. Mi contestación no se hizo esperar: Antonio, amigo, hay enseñanzas que no se olvidan. Sobre todo si -una vez practicadas- son rentables.

Málaga-Barcelona. Llegó el Barcelona a la Rosaleda sabiendo ya que el Madrid había pegado un petardo de última hora frente al Atlético. Lo cual le ponía la Liga Santander en bandeja. Vamos, que un triunfo en tierra malacitana le abría a los azulgrana las puertas de la gloria del campeonato de la regularidad. Me imagino, conociendo lo que se cuece entre bastidores en esos momentos, las bromas y la rechifla generalizada a costa del equipo merengue. Vi el partido convencido de que la victoria del Barça era cosa de paciencia. Es decir, que ni siquiera el soplo de aire fresco que habían recibido los jugadores dirigidos por Michel en Gijón, días atrás, les serviría para frenar en seco al temible Barcelona: el de la hazaña frente al París Saint-Germain. Aunque bien pronto comencé a vislumbrar que las figuras del Barça no tenían su mejor día. Y era porque Messi, el rey del universo futbolístico, cada vez que ejecutaba una falta la mandaba a la Malagueta.  Que es, más o menos, como decir al cielo de la Costa del Sol. Messi tampoco expectoraba. Tal vez porque le hayan avisado que hacerlo en público, amén de no estar bien visto, puede que pronto pueda ser castigado con tarjeta como ese atarse Neymar los cordones de sus botas por sistema. Sea lo que fuere, la tristeza del ídolo argentino era evidente. Daba la impresión de que no tenía la cabeza en su sitio. Todo lo contrario a los jugadores del Málaga; quienes parecían enajenados hasta la llegada de Michel y ahora les funciona el tarro como a Sandro. El cual siempre estuvo cuerdo. Por cierto, el exjugador  azulgrana hizo diabluras con Mathiew. Por más que Luis Suárez no dejó de comerle la oreja al jugador canario, criado en las sesiones inferiores del que es más que un club.