Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

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martes, 15 de enero de 2019

Alcalde: deje de contarnos penas

Nuestro alcalde fue entrevistado hace ya varios días. Entrevista leída por mí en su momento. Y de la que saqué mis conclusiones. Las cuales me indujeron a pensar que no merecía la pena sacarle punta a casi nada de lo que dijo. Pero hete aquí que, tras releerla hoy, he decidido dedicarle este espacio sin ánimo de censura pero sí de recordarle que los ciudadanos no desean votar a quien, recién cumplidos 66 años, dice ser persona mayor, que ha perdido condiciones físicas, que se le notan los años, y que está en edad de alto riesgo. 

Yo no sé quién será el asesor político de Juan Vivas, ni me interesa; mas bien haría nuestro alcalde en darle la boleta por aconsejarlo erróneamente. Un candidato a unas elecciones, aunque lo sea de una ciudad pequeña y lleve la friolera de 18 años subido en la cresta de la ola del ordeno y mando, con todo su clientelismo funcionando por medio de agasajos diversos y colocaciones a dedo, debe mostrarse radiante y hasta jugando, a veces, un partido de fútbol entre solteros y casados en las instalaciones deportivas de la Federación de Fútbol de Ceuta.

Tampoco estaría mal que el candidato se montara, con matrimonios amigos, una fiestecita donde sonara a todo trapo el Hey Macarena. Con el fin de darle movimiento al esqueleto. Que tampoco creo yo que corra peligro de quebrarse. Los votantes, como la gente en general, no desea que su candidato preferido les cuente que se siente achacoso, débil, enfermizo... Y, seguidamente, remate la lúgubre revolera con un me gusta lo que hago, tengo experiencia, y quiero continuar... Contradicción innecesaria, claro que sí; pues lleva implícita una dosis de soberbia: soy el político más necesario para dirigir los destinos de mi tierra.

También me deja petrificado nuestro alcalde cuando declara lo  mucho que le gusta que las personas le digan lo que sienten... Sin reprimirse por estar ante él. Así que en cuanto salgo de mi asombro, los recuerdos almacenados en la alacena de mi memoria, relacionados con problemas vividos a su vera, pugnan por salir a escena todos en tropel. El primero de ellos data de cuando yo fui director de la Escuela de Fútbol, siendo empleado del entonces llamado Instituto Municipal de Deportes

Ocurrió que un día le dije una verdad más grande que la Catedral de Burgos y tuve que abandonar mi empleo con celeridad. Aunque debo decir que Vivas, entonces, no era alcalde. Pero mandaba tela marinera al frente de PROCESA. Y era mi jefe más directo. Luego, siendo el directivo más importante de la Agrupación Deportiva Ceuta, tampoco dudé en contarle verdades... Y salí trasquilado. Aquellas verdades acabaron, desgraciadamente, convertidas en desgracias que bien pudieron evitarse. O al menos paliarse. 

En lo tocante a lo que se escribe en los medios, nuestro alcalde se declara firme defensor del editorial, de la columna y de los análisis políticos. Y no de las cosas que le dicen que se dicen de él. Me imagino que será en los foros. Y me viene a la sesera, en un amén, lo bien que a mí me habría ido si nuestro alcalde hubiera pensado lo mismo cuando yo escribía en la contraportada de un periódico local. 

En fin, señor Vivas, en vista de que carezco de pelos para cumplir con ese trámite de echar pelillos a la mar, me alegro de que haya cambiado tanto con el paso de los años. Y en vista de que usted agradece que se le diga lo que los ciudadanos sentimos, y además nos aconseja que lo hagamos sin cortapisas, le diré que no queremos que nos cuente usted penas. Necesitamos alegrías. La mejor terapia para que se pueda votar a su partido.



lunes, 14 de enero de 2019

Desde mi atalaya


La velocidad debe ser el arma principal del Madrid era el título de lo escrito por mí el jueves pasado. En el cual reconocía que Santiago Hernán Solari tenía por delante una tarea ardua, espinosa, complicada. Por mor de las lesiones de muchos jugadores. Cuyos nombres fui enumerando. Y no tuve el menor inconveniente en recordarle la necesidad que tenía de ganarle al Betis y luego al Sevilla en el Bernabéu. Por causas obvias y que fui especificando. Aunque tuviera que imponer un rigor defensivo de equipo menor, amparado en la velocidad del contragolpe. En lo tocante al aspecto defensivo, el Madrid cumplió perfectamente su cometido en la primera parte. Cierto es que le vino como anillo al dedo el gilifútbol exhibido por el equipo verdiblanco. En lo concerniente a buscar con celeridad el marco defendido por Pau López, Solari acertó plenamente al situar a Vinicius como media punta. Liberándole del encorsetamiento que suele causar actuar orillado a una banda. Y el brasileño respondió magníficamente, mientras estuvo jugando Benzema. Cuando dejó de hacerlo el Madrid pasó por momentos muy difíciles.

Reguilón. Debutó en el primer equipo con éxito. Mostrando cualidades necesarias para hacerle ver a Marcelo que su titularidad estaba en peligro. Pronto descubrimos su gran oficio, basado en la sobriedad. La cual le impide, entre otras cosas, atacar por sistema, dejando brechas por su banda y poniendo en apuros a compañeros que han de multiplicarse para corregir semejante anarquía. Tuvo la desgracia de lesionarse. Ayer, en el Villamarín, lo vimos jugando bajo el sistema de tres centrales. Y no estuvo tan acertado como el día que debutó. La explicación es bien sencilla: Reguilón se encuentra más a gusto integrado en una defensa de cuatro y viendo el fútbol desde más atrás. Aun así, en vista de que no cometió desatinos impropios de un lateral, ayudó a que Sergio Ramos mejorara actuaciones pasadas. Con Reguilón tiene el Madrid un lateral solvente. Y además zurdo. Lo cual no es moco de pavo. Puesto que escasean en el mercado futbolístico. Lo que no debe ser es que se fijen nada más que en sus carencias para empequeñecerlo ante Marcelo. Quien, por supuesto, habrá tomado nota de la advertencia de Solari.

Marco Asensio. Año 2017. Mes de mayo. El futbolista balear estaba jugando de manera tan brillante como para ser uno de los más admirados por parte de los aficionados madridistas. Daba gusto verle actuar en cualquier demarcación y sobre todo culminar las jugadas. Era, sin duda alguna, un peligro constante para sus rivales. Y a mí, que no soy muy dado a elogiar porque sí, se me ocurrió decir de él que era un clásico. Y lo expliqué de tal guisa: el adjetivo se lo ha ganado a pulso el jugador nacido en Mallorca. Y lo llamo clásico porque  no creo que su labor de hoy pueda ser mejorada. Por estar convencido de que no se puede jugar mejor ni con más eficiencia. Anduvo Marco Asensio por el césped con esa sencillez de quienes aunan el sosiego con el conocimiento del juego y la suficiente condición física para mostrar unas cualidades con la claridad de los elegidos. Es decir, que actúa con una naturalidad pasmosa. Y asombra, claro que sí; puesto que se hace tirabuzones con las dificultades. Pues bien, Marco Asensio, hace ya la tira de tiempo, principió a dar muestras de una abulia incomprensible. Y si no enmienda yerros, cuando se recupere de la lesión que padece, nos habrá defraudado a cuantos creemos en él. La recuperación del jugador mallorquín es un reto que debe afrontar Solari.








Victoria de mucho valor del Madrid

Apostó Solari por jugar con el sistema de tres centrales, dos laterales de largo recorrido, dos mediocentros, dos delanteros escalonados y Modric por detrás de ellos y vigilando a Carvalho. El Madrid trató de combatir los ataques del Betis mediante defensa adelantada y practicando el fuera de juego. Lo cual suponía un riesgo enorme, debido a que no es equipo ducho en tales menesteres. Y, por si fuera poco, Benzema y Vinicius, como adalides de la presión, fueron un incordio continuo para el conjunto verdiblanco.

Daba gusto ver a Benzema buscando los espacios libres y a Vinicius haciendo  de asistente del francés. Faceta del brasileño que desconocíamos. Así que también se ha revelado como un extraordinario segundo delantero. El Betis, mientras tanto, rizaba el rizo con su estilo de juego. Y, claro, no daba pie con bola. Así que llegó el golazo de  Modric en el minuto12. Y hasta pudo el conjunto dirigido por Solari obtener el segundo tanto. Pero Valverde falló lamentablemente cuando estaba en las mejores condiciones para batir a Pau López.

Cuando la primera parte estaba dando las boqueadas se lesionó Benzema. Y su baja, en vista del gran momento de forma que atraviesa el delantero, le sentó al Madrid como un tiro. Pues a Cristo, jugador del Madrid Castilla, con un gran futuro, le pudo el escenario. Así que Vinicius se quedó más solo que la una como atacante. El Betis, por supuesto, se aprovechó de la situación. Y dominó el partido durante treinta y tantos minutos. Dirigido por Canales. Quien obtuvo el premio del gol (73'). 

Solari no dudó en cambiar el sistema de juego. Del 3-5-1-1 pasó al 4-4-2. Ceballos sustituyó a Reguilón e Ibrahim a Valverde. Se produjo una reacción y se obró el milagro: falta a pocos metros del área grande contra el Betis. Y Ceballos le pidió a Ramos que le otorgase la oportunidad de probar fortuna. Ramos (por cierto, buen partido el suyo) le dio la venia y el exbético marcó un gol que vale su peso en oro. Por muchos motivos. 

El Madrid estaba obligado a ganar en el Villamarín. Y lo ha hecho con un equipo parcheado en todas sus líneas, motivado por el número de lesionados que tiene. Como también necesita ganarle al Sevilla en el Bernabéu. Frente al Betis, por tanto, no cabía exigirle al equipo merengue un juego exquisito, acorde con su categoría, sino la consecución de los puntos. Y los ha logrado luchando como pocas veces lo había hecho esta temporada.  

El partido del Madrid frente al Betis ha dejado, además, la sensación de que Solari podra formar un gran equipo cuando se recuperen los lesionados. Eso sí, basando su juego en la velocidad. Pues jugadores tiene para apostar por ese cometido. Ya que Vinicius ha dado muestras evidentes de que como mediapunta es mejor incluso que actuando orillado a una banda. En suma, que el Madrid ha ganado tres puntos de mucho valor. Aunque haya tenido que defenderse, en la segunda parte, como un equipo menor. Como mandan los cánones cuando la ocasión lo requiere.











sábado, 12 de enero de 2019

Mi paso por el Racing Club Portuense

El equipo de mi pueblo -El Puerto de Santa María- cumplió 90 años de historia en febrero de 2018. Según viene en la nota que me ha enviado un amigo portuense. Y para conmemorar tan dilatada trayectoria deportiva quedo enterado de que un periodista, tenido por 'racinguista', ofreció a los asistentes al acto celebrado en el incomparable marco de las Bodegas de Mora de Osborne, una conferencia al respecto. 

Conferencia tan incompleta como para considerarla rácana. Por más que el señor Morales se escudara en lo joven que es. Lo cual no debió ser obstáculo para contar lo que sucedió -en la temporada 70-71- en el Campo de Eduarto Dato. Pues tiempo tuvo de informarse de los últimos hechos que se produjeron en ese escenario al cual yo iba ya con siete años, lloviera o venteara. De ahí que mi ser del Racing Club Portuense ha perdurado en el tiempo.  

Le cuento, señor Morales: en la temporada 70-71 el Portuense estaba a punto de perder la categoría cuando fui llamado para sustituir a Ventura Martínez: magnífica persona y gran entrenador. Aquel grupo de Tercera División estaba compuesto por equipos de mucha categoría. Verbigracia: Murcia, Cartagena, Jaén, Melilla, Linares, Ceuta. Badajoz, Eldense, Triana Balompié, Ilicitano... Pero gracias a jugadores como García, Arenillas, Matas, Santi, Salmerón, Pérez-Ferez, Obregón y, sobre todo, Manolín, se logró la permanencia. Con holgura, además.

Pero hay más, señor Morales, en el 'viejo Dato', campo al que yo iba cogido de la mano de mi padre, contra viento y marea, se jugó el último partido frente al Cádiz entrenado por José Antonio Naya.  Partido amistoso. Y tuve la enorme satisfacción de ser paseado a hombros por mis jugadores. Como premio, según ellos, a la labor realizada en apenas tres meses.

Aquella tarde inolvidable, Antonio Torres Santiago, siempre recordado, no dudó en decirme que estaba deseando verme dirigir al equipo en el Estadio José del Cuvillo. Que se inauguraba en agosto de ese año. Pues bien, ni él pudo asistir a esa ceremonia, desgraciadamente, ni yo sentarme en el banquillo de ese estupendo escenario. Porque Bernardo Sancho -presidente- se opuso a mi continuidad.

Tampoco me resisto a comunicarle, señor Morales, que regresé como entrenador al equipo de mi pueblo, transcurridos siete años. Sí, señor conferenciante. Y lo hice para enderezar el rumbo de un Portuense que había esta dando tumbos todo ese tiempo. Es decir, salvándose del descenso por los pelos. Y sabiendo de antemano que el presupuesto para fichar jugadores era de una modestia que asustaba. Aun así, acepté la oferta que me hizo Antonio Miranda (q.e.p.d.) Desechando ofrecimientos mejores. Pues ya me había ganado sobradamente un sitio destacado en el escalafón de entrenadores.

Debo decirle, además, que durante tres temporadas mantuve al equipo entre los mejores de su grupo. En la primera, cuando sólo ascendían a Segunda División A los dos primeros clasificados, nos quedamos a un punto del ascenso. Ascenso que no logramos por causas inconfesables. También fuimos capaces de enfrentarnos en la Copa del Rey al Atlético de Madrid. Le recordaré las temporadas para que las pueda mantener alojadas en la alacena de su memoria: 79-80-80-81-81-82. Y, por si acaso, le diré que fui yo quien decidió marcharse.








En El Puerto de Santa María, mi pueblo, ser del Racing era -no sé si lo seguirá siendo- la mejor credencial para darse pote de ser porteño o portuense. Pues valen ambos gentilicios. El Racing Club Portuense cumplió 90 años de historia en febrero de 2018. Según viene en la nota que me ha enviado