El Real Madrid volvió a demostrar que su juego es criticable de cabo a rabo. De modo que sus jugadores han generado una desconfianza absoluta entre sus aficionados. El partido frente al Rayo fue malo de solemnidad. Menos mal que Vinicius Juniór está aprovechando la situación para recuperar el aprecio del Bernabéu. Es decir, dar muestras evidentes de que es capaz de volver a ser aquel extremo que empequeñecía a sus marcadores y los obligaba a cometer errores de principiantes. Olvidándose por completo de lo que suceda en las gradas.
La estrella brasileña abrió el marcador en el minuto catorce. Y a partir de ahí el Madrid volvió a dejar que su rival dominara la contienda. Lo cual aprovechó De Fruto para empatar en la segunda parte. Y cuando parecía que ese sería el resultado, Kylian Mbappé fue derribado en el área por Mendy. El penalti lo ejecutó el francés con su habitual maestría. Y otra vez, como ya es costumbre, el francés volvió a ser el jugador clave del Madrid para sumar tres valiosos puntos. De lo cual no cabe la menor duda. La cruz está en la desgracia que está teniendo Jude Bellingham con las lesiones musculares.
También conviene recordar que Mastantuono no ha caído bien en el Bernabéu. De modo que la afición no le perdona el menor fallo. Y además lo despiden con música de viento cada vez que es sustituido. No es justo tratar así al jugador argentino. Por más que sus detractores digan que los espectadores son soberanos. Resumiendo: El Madrid sumó tres puntos más con goles de Vinicius y Mbappé. Dos futbolistas que están rindiendo plenamente. Por más que no estén valorados en la misma medida que otros muchos cuyos nombres están siempre en todas las portadas de los periódicos.
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