Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.
Mostrando entradas con la etiqueta Solari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Solari. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de febrero de 2019

Solari, Ramos, Vázquez y Kroos

Santiago Hernán Solari tuvo una actuación aciaga en el partido frente al Villarreal, celebrado en el Estadio de la Cerámica. Entre sus errores, cometidos entonces, dos fueron decisivos para empatar un partido que tenía ganado el Madrid. Permitir que Samu ridiculizara a Marcelo durante todo el encuentro. Y evitar que Cazorla marcara dos goles por descuidos continuados de Carvajal. A partir de ahí, los aciertos de Solari han sido evidentes. Pero ayer metió la pata hasta el corvejón. No solo por alinear a Marcelo, que también, sino por no haberlo cambiado en el preciso momento en que Portu empezó a aprovecharse de las deficiencias defensivas del brasileño. Quien se muestra incapaz de marcar encima a sus rivales. Les concede metros suficientes para que éstos controlen el balón y jueguen a placer. Amén de atacar, insisto, por sistema y sin provecho. El problema de Marcelo viene de atrás, sin duda alguna, y en este espacio lo venimos diciendo desde hace años. Otros, en cambio, lo han detectado cuando los síntomas se han convertido en una realidad insostenible. A toro pasado...

Sergio Ramos volvió a exhibir su peor versión como futbolista. Tras haber tenido una extraordinaria actuación frente al Ajax, el camero volvió a ser reo de los desatinos defensivos de su amigo del alma: Marcelo. No hizo nada a derechas. Su atolondramiento fue animando a Stuani. Se veía a la legua que estaba atenazado por los nervios. Algo impropio en un futbolista de su talla y acostumbrado a librar batallas de mucho nivel. El caso de Ramos es claro como el agua clara: si juega Nacho -aun sin ser zurdo- o Reguilón a su siniestra, su rendimiento raya a gran altura. De lo contrario, muestra sus carencias. Que no son pocas cuando le atacan continuamente por su lado ciego. Nunca me cansaré de decir que sus giros en carrera dejan ver perfectamente lo mucho que le cuesta hacerlos hacia el exterior. Algo que se repite con frecuencia. A propósito, hay quienes creen a pie juntillas que querer es poder. Y no es así: muchas veces no se quiere todo lo que se puede, y muchas más no se puede todo lo que se quiere. Es el caso de Ramos, cuando le toca soportar a Marcelo como lateral. ¿Por que será?...

Se ha dicho siempre que los jugadores alemanes se han adaptado muy bien el Madrid. No así los británicos. Ejemplos hay que ratifican esa realidad. Verbigracia actual: Kross. Frente al Gerona, una vez más, le tocó bailar con la más fea; esto es, tener que jugar escorado a la izquierda y teniendo a Marcelo cuatro o cinco metros por delante. Lo cual no deja de ser algo insólito. En principio, Kroos era el único encargado de dirigir las acciones del Madrid en ataque. Y no creo que esa situación fuera la más indicada para cumplir con semejante cometido. Luego, por si fuera poco, el exjugador del Bayern de Múnich es diestro. Y además hubo de multiplicarse en defensa para ser el primero en tapar el agujero que dejaba Marcelo. Una aberración futbolística que no tiene explicación alguna. Y que cualquier otro jugador, de la categoría del alemán, no aceptaría. El problema es que tamaño desacierto no es la primera vez que ocurre. Y da pie, además, a que haya comentaristas dispuestos a criticar acerbamente a un jugador que se distingue  por su calidad y, naturalmente, por ser disciplinado y educado.  

Lucas Vázquez se echa de menos cuando no juega. Pero sus detractores siguen negándole lo mucho que contribuye a que su equipo sostenga el equilibrio entre líneas. Estando él en la banda derecha, todo funciona como un reloj suizo. Y, además, lleva a cabo acciones de mucho mérito en ataque. Sobre todo porque jugar orillado a un costado, como auténtico extremo, es tarea compleja. Si bien el gallego afronta ese reto con solvencia. Para cualquier entrenador, y en cualquier categoría, contar en la plantilla con un futbolista así, no deja de ser un motivo de alegría. En el caso de Lucas Vázquez, y debido a sus muchas cualidades, tengo la certeza de que si un día Solari, o cualquier otro técnico del Madrid, le encargara la misión de emparejarse con el medio centro del rival y ordenador del juego de su equipo, sería un auténtico hallazgo. Porque no sólo le impediría pensar bien sino que, también, causaría mucho daño cual atacante. Pues desde esa posición se vería muchas veces con el camino expedito hacia el marco contrario. Ah, cuanto más atrasado juegue ese mediocentro, mucho mejor sería para Lucas Vázquez. Las soluciones en el fútbol son muchas. Cierto es que la imaginación siempre será mayor en quien, por necesidad, se vea obligado a cavilar. O sea, los entrenadores de los equipos modestos.

viernes, 25 de enero de 2019

Solari, Ramos y Marcelo


Santiago Hernán Solari se hizo cargo de un Madrid que daba muestras visibles de estar en pésimas condiciones físicas; además carecía de orden y sus jugadores se estaban acostumbrando a perder. Así que la situación era tan grave como compleja la tarea que le esperaba al técnico argentino. Afrontó el envite con sosiego externo, aunque no tengo la menor duda de que la procesión le iría por dentro. Pues, como exjugador y empleado del club, conocía perfectamente la responsabilidad que debía soportar. Las pasó canutas en Eibar y también en Villarreal. Y, por si fuera poco, las lesiones fueron un azote que no ayudaba a la recuperación ansiada. Aun así, Solari no dudó en tomar decisiones impopulares pero necesarias. Cuando el técnico era el epicentro de todas las críticas, Betis y Sevilla esperaban con euforia hurgar en la herida del equipo merengue. Era, sin duda, una especie de ordalía la que le esperaba al entrenador. Y a fe que pasó la prueba de fuego con dos victorias. Practicando su equipo el estilo de juego conveniente en cada caso. No entiendo, de ningún modo, a quienes no cesan en su empeño de buscarle sustituto por el mero hecho de que no jueguen sus futbolistas preferidos.

Sergio Ramos. Nunca me he cortado lo más mínimo en decir que nunca he entendido las razones por las que el Madrid lleva tantas temporadas sin contar en la plantilla con un central zurdo de categoría. Y podría enumerar los motivos por los cuales semejante despropósito es inadmisible. Tampoco comprendo por qué Ramos, visto su peso específico en la entidad, jamás aspiró a ocupar la demarcación de central diestro, sabiendo que en esa zona todos los defectos que expone en el lado opuesto, serían subsanados. Y, lógicamente, el equipo se beneficiaría. Sí, ya sé que Varane se maneja mejor en la derecha; pero hay ocasiones, cuando juega Nacho, que no vendría mal que el capitán fuera situado en el sitio que mejor le viene a su pierna buena y sobre todo a su cintura. Cuando un entrenador puede permitirse el lujo de distribuir racionalmente a sus jugadores, no hay la menor duda de que todas sus líneas mejoran. Ayer, en el primer gol del Girona, achacable a descolocación de Marcelo, cabe decir que tampoco Ramos anduvo muy diligente. Lo cual no es óbice para reconocer la importancia de sus goles.

A propósito de Marcelo, tras ser culpable del gol marcado por el Choco Lozano, dejó entrever que nunca antes le había afectado tanto cometer un  desliz defensivo. Hasta el punto de que decidió no participar casi nada en las acciones ofensivas. Quizá preocupado en extremo por reincidir en fallos que lo han puesto en la picota. Lo cual demuestra la necesidad que tiene todo entrenador de tomar cartas en un asunto que conviene corregir cuanto antes. Creo que Solari, relegando a Marcelo al banquillo, hizo lo que debía. Y si a eso le añadimos el buen trabajo desempeñado por Reguilón, miel sobre hojuelas. Ahora bien, tampoco se trata de que Marcelo pase del todo al nada; es decir, que a partir de ahora, cuando juegue, sea un lateral estático. Ni mucho menos. Se trata de que no se sume al ataque por sistema. Y mucho menos cuando compruebe que ningún compañero está dispuesto a convertirse en un sempiterno vasallo de sus correrías. Su centro, en el gol de cabeza de Ramos, fue perfecto. Resultó ser el quite del perdón por haber cometido un grave error. Aunque hay partidos, como el que se jugará en Montilivi el jueves próximo, en que los servicios de Marcelo son prescindibles.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Solari no obró a la ligera con Isco

Hay quienes dicen que Solari se equivocó de plano al no concederle a Isco siquiera el derecho de ser suplente en el Olímpico de Roma. Piensan que semejante decisión se ha convertido en causa de controversia permanente. Debido a que los medios de comunicación no cesan de dar la tabarra al respecto. Incluso pronostican que el entrenador del Madrid, al menor contratiempo, será vapuleado por los que no le perdonan que se haya atrevido a poner en su sitio a un jugador idolatrado por cuantos siguen convencidos de que es el último representante del mejor tiquitaca. 

A mí, en cambio, me parece que Solari actuó acorde con la responsabilidad que le confiere el cargo. Que es alinear a los mejores en cada momento. Aun sabiendo, no me cabe la menor duda, que su proceder acabaría siendo motivo de escándalo por parte de no pocos puristas de este deporte. Los mismos que tardarán nada y menos en propalar que al fútbol debe jugarse vestido de esmoquin. Y lo peor del asunto es que, mientras se sigue hablando y escribiendo sobre Isco, apenas se dice nada del Madrid-Valencia.

El equipo che, con algunos retoques, es el mismo que la temporada pasada estuvo a punto de ganar en el Santiago Bernabéu. Triunfo que no logró porque ese día  el juego de Marco Asensio rayó a gran altura. Actuación sobresaliente del mallorquín, culminada además con dos goles. De modo que los valencianos hubieron de conformarse con el empate. Tras haber sido dueños, durante mucho tiempo, del centro del campo.

De aquel partido, cuando la temporada principiaba, recuerdo cómo Marcelino supo maniatar al Madrid por los costados. Tal y como lo consiguió el Eibar en Ipurua. Por el lado izquierdo jugaron Lato y Gayá. Ambos sembraron el pánico por la banda de Carvajal. Ante la indolencia de Bale.   Montoya y Carlos Soler se la liaron a Marcelo por el lado opuesto. Por si fuera poco, Parejo y Kondogbia se merendaron a Modric y a Kroos ante la nulidad de Isco. Cierto es que aquel día los centrales, Casemiro y Nacho, estuvieron desafortunados.

Pues bien, el Valencia llega mañana al Bernabeú agobiado por su carencia de goles. Extraña debilidad, cómo no, por ser uno de los grandes equipos de La Liga Santander. A pesar de ello tengo la certeza de que el sistema táctico de Marcelino será calcado al de la temporada anterior. Porque puede alinear a siete u ocho jugadores de entonces.

El Madrid deberá dar la talla de equipo grande. O sea, su mejor versión. Porque, además de los puntos, está en juego la tranquilidad que necesita Santiago Hernán Solari para hacerse definitivamente con las riendas de un equipo donde hay egos que hacen más daño que los rivales. Egos amparados por quienes han dado en la manía de difundir que la posesión del balón por sistema es un invento de los españoles y por tanto lo más grande nunca visto en el deporte rey.