El Benfica dominó durante los primeros 15 minutos del partido y logró batir a Thibaut Courtois mediante un tiro de Rafa Silva desde la frontal del área. Tras el desconcierto que produjo el tanto en el equipo merengue cabe destacar las intervenciones del cancerbero belga. El cual evitó que los portugueses sentenciaran la eliminatoria a su favor. Ya va siendo hora de que Álvaro Arbeloa ponga remedio a esos despistes que terminan casi siempre adelantando a sus rivales en el marcador. Menos mal que en esta ocasión el empate llegó tres minutos después por medio de Tchouaméni. Y el segundo fue obra de Vinicius Juniór en el minuto ochenta. A propósito: el extremo brasileño volvió a ser una pesadilla para sus adversarios.
La falta de concentración del Real Madrid en los primeros compases de los encuentros son inadmisibles. Semejante conducta cabe achacarla a unos profesionales que andan pensando en las musarañas. Pensamiento que debe desterrar el entrenador con la autoridad que le corresponde. De no ser así, mucho me temo que los errores defensivos seguirán produciendose 'sin solución de continuidad'. Fallos que son ya más que conocidos en el mundo del fútbol. Y que acabarán en derrotas sonadas.
Los laterales del Madrid conceden mucha ventaja a los extremos. Hasta el punto de que los centrales están continuamente teniendo que hacer basculaciones a destiempo. Desarreglos que proceden de un mal funcionamiento defensivo de los delanteros y centrocampistas blancos. Que se han habituado a jugar como 'palomeros'. Es decir, a no seguir a sus marcadores cuando éstos se suman al ataque. En fin, Arbeloa está obligado a implantar la solución ideal a fin de que su equipo defienda con orden y con la eficacia que exige el fútbol actual. 'Verdad de Perogrullo'.