Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

lunes, 4 de abril de 2016

Rafael Atencia Acosta y José Paz

Llevaba una semana afectado por un dolor en la región lumbar y, como siempre, decidí ponerme bajo los cuidados de Rafael Atencia Acosta: Fisioterapeuta que ya hizo posible que una de mis rodillas volviera a funcionar como en mis mejores tiempos. RA es un buen conversador y rezuma prudencia y tacto en su decir. RA es tan del Madrid como para notársele la felicidad que le embarga por el triunfo de su equipo en el Camp Nou. Y me dijo que se había quedado afónico celebrando los goles madridistas.

Metidos ya en cuestiones tácticas y técnicas del encuentro, le dije a Rafa que Sergio Ramos lleva mucho tiempo naufragando. Que el Madrid necesita hacerse, cuanto antes, con los servicios de un defensa que maneje la pierna izquierda. Coincidimos ambos en que el Madrid hizo muy bien no jugando el balón en corto, por sistema, cuando le tocó defender durante muchos minutos de la primera parte. Y, desde luego, le di la razón cuando me habló no sólo de la gran actuación de Keylor Navas sino también, porque fue muy importante, de cómo Bale y Ronaldo se sacrificaron, al fin, defendiendo por sus respectivas bandas. Tampoco escatimamos elogios para Casemiro.

Fue despedirme de Rafael Atencia, y con el fin de recuperarme del tratamiento intensivo recibido en la camilla, decidí pasear por la Avenida de Martínez Catena. Y, pasadas las instalaciones del Club Natación Caballa, una señora me paró para preguntarme si yo era Manolo de la Torre. Y le dije que sí. Y se presentó como hija de José Paz. Futbolista nacido en Ceuta  y que sigue siendo idolatrado en Córdoba la llana.  La hija de Paz -mi admirado y querido Chuli- se llama Monserrat. Y quiso saber mi opinión de su padre como jugador. Su padre, señora, fue un futbolista de postín. Capaz de convertir el entonces ya viejo Campo del Arcángel en un manicomio. Era la alegría de los cordobeses amantes del fútbol, cuando aún las carencias eran muchas y el fútbol se vivía como una religión.

Su padre, Monse, paseaba por la plaza de las Tendillas rodeado de limpiabotas, pedigüeños, pícaros, vendedores de lotería, descuideros y toda una corte de los milagros. Semejante patulea lo admiraba. Y a su padre, señora Paz, se le veía la muela del juicio con las ocurrencias generadas por gente así. Su padre era además rápido en echarse la mano al bolsillo para remediar males de quienes se le acercaban solicitando algún dinero. Y le digo más: José Paz 'El Chuli', sentado en la terraza del Negresco o del Gran Bar, era todo un espectáculo. Porque, amén de ser generoso, su padre, señora, tiene simpatía para encandilar a tirios y troyanos.

Ahora bien, en cuanto a por qué en esta tierra no se ha tenido el detalle de ofrecerle a su padre un homenaje adecuado a su figura, es algo que nunca he entendido. Máxime cuando José Paz ha ido envejeciendo muy bien. Y ahora mismo, señora, hija de mi querido y admirado Paz, le puedo decir que muchas veces me tropiezo con él y le aseguro que sus ganas de vivir van acompañadas de una lucidez extraordinaria. Y eso que ha cumplido ya 84 años.

Nota: este escrito puede verse en Blog de Manolo de la Torre y en Aires de Ceuta


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