Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

viernes, 13 de enero de 2017

Gran partido y golazo de Asensio

En el cine es el ritmo lo que hace que un espectador mantenga la atención durante toda la proyección. También es cierto que a los momentos intensos les suceden momentos débiles, acciones rápidas se alternan con acciones estáticas y reflexivas gracias a la buena articulación y coordinación de todos los elementos constitutivo del guión (los diálogos, las acciones, la música, los movimientos de la cámara, etcétera). Pues bien, válgame el introito para decirles que ni el Sevilla ni el Madrid se han tomado un respiro durante los noventa y tres minutos que han jugado.

Los dos equipos se han empleado con una intensidad que no ha cesado en ningún momento. Con una fuerza inaudita. Así que mentiríamos si no dijéramos que la emoción ha prevalecido incluso por encima del buen juego, que también lo hubo por ambas partes, como asimismo goles. Seis en total. Y el empate creo que es justo. Por más que el equipo hispalense tuviera varias oportunidades más que los visitantes.

El Sevilla, como era de esperar, salió en tromba. Con su ya clásico sistema 1-3-4-2-1. Con ligeras variantes. Mientras Zidane lo hacía con un 4-4-2. Apretaba Escudero por una banda y por la otra Sarabia, cuyos centros a pierna cambiada sembraban el pánico entre los defensores madridistas. Horrible Sergio Ramos en uno de esos balones colgados y Danilo remató la pifia marcando gol en su propia portería. Corría el minuto nueve y el Sevilla comenzó a creer en que se podía obrar el milagro de la temporada.

Eran momentos donde Kranevitter, actuando por delante de Mercado, Ramis y Lenglet hacia de Nzonzi pero con mejor manejo de balón que el francés y haciendo posible que Sarabia y Escudero se convirtieran en extremos capaces de desbordar a Danilo y a Marcelo con suma facilidad. De modo que sus centros se convertían en una pesadilla para Kiko Casilla. Atento siempre a la entrada en carrera de un Iborra con el que no podía Ramos en ningún momento. Menos mal que ni Correa ni Vietto ni Yadder aprovechaban las ocasiones.

El Madrid tampoco explotaba las facilidades que daban los centrales del equipo sevillano. Pues a Mariano le sobraba tanta voluntad como falta de acierto y Morata carecía de todo. Lucas Vázquez ayudaba por su banda a Danilo y Asensio se veía obligado a hacer  lo mismo con un Marcelo paupérrimo en el aspecto defensivo. Por consiguiente, todo hacía presagiar lo peor para el Madrid. Hasta que llegó la jugada de la noche y del partido: Asensio corrió sesenta metros, dejando atrás a medio equipo del Sevilla y marcó el gol del empate cuando la primera parte estaba dando las boqueadas.

El gol no amilanó al equipo de Sampaoli. Que tras hacer los cambios oportunos obtuvo el premio de dos tantos y de pronto el Pizjuán soñó con lo que parecía imposible. Tras los goles de un recién llegado Jovetic y del siempre incordiante y fornido Iborra. Aprovechándose de los despropósitos defensivos de Ramos y de Marcelo. Tuvo Zidane que reforzar el medio campo con Danilo por delante de Carvajal (sustituyendo a Vázquez) y Kovacic por Mariano.

Así que el partido entró  en una fase agónica en la cual el balón iba de un lado para otro y todo parecía posible. Y es que el 3-1 de los andaluces hacía presagiar lo peor. Y llegó el absurdo penalti que le hicieron a Casemiro. Pena máxima que vino otra vez a redimir de sus errores a Ramos. Con un Sevilla extenuado, la salida de Benzema  por Morata, cuando el partido estaba casi concluido, hizo posible que el francés obtuviera el empate a tres. Con lo cual el Madrid sigue cuarenta partidos sin conocer la derrota.

El Madrid ha salido ileso de esta primera batalla en el Pizjuán. Queda la segunda. Y me imagino que Zidane habrá tomado buena nota de las debilidades mostradas en defensa por Ramos y Marcelo. Y sobre todo de que la presencia de jugador de Camas en la alineación del domingo puede ser motivo de discordia permanente en el campo. El Sevilla, hay que decirlo, es un gran equipo. 
  







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