Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

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martes, 19 de marzo de 2019

Miscelánea


Me cruzo con una amiga mía, durante mi caminata matinal, a la que no veía desde hacía un mundo.  Y me paro con ella para pegar la hebra. Vamos, para entablar conversación. CB es culta, amable y con un sentido del humor capaz de hacer reír a Anthony Randolp: extraordinario jugador de baloncesto del Real Madrid. No sé por qué saca a relucir cuestiones relacionadas con el feminismo y también acerca de los hombres que aún siguen dando muestras de un machismo tan caduco como triste. Aunque reconoce que ya son más los tipos inteligentes. Y me los define así: "Son quienes ya no tienen deseos de manejar a las mujeres dándoles órdenes, no tienen ninguna gana de hacerlas desgraciadas, imponiéndoles ciertas condiciones de vida que a ellas no les gustan. Las quieren satisfechas, alegres, relajadas. Por una razón evidente: las mujeres felices hacen mejor el amor". Lección magistral de mi amiga.

Como buen andariego que soy, sigo mi camino, aunque pensando en lo hablado con mi más que estimada CB, y saco la conclusión, en relación con lo expresado por ella acerca de cómo actuan los maridos inteligentes, de  algo que a mí no se me había ocurrido nunca. Esa forma de proceder es la que está valiendo, cambiando lo que haya que cambiar, para que algunos entrenadores triunfen en grandes equipos.  Por ejemplo: no molestar a los jugadores con charlas carentes de interés para ellos; aunque sean necesarias para que cada uno cumpla con la correspondiente misión que redunda en beneficio del conjunto. No imponerles ciertas normas de comportamientos que a ellos les sientan peor que "un traje de torero a un tío nacido en Wisconsin". No amargarles la vida con recomendaciones necesarias. Y sobre todo soportar estoicamente los desplantes y las murmuraciones de los descontentos. Así, sin duda alguna, es la única manera de ganar hasta tres Champions League seguidas.

Ser cursi es presumir de fino y elegante sin serlo. Entre otras demostraciones que son objetos de mofa y befa. El adjetivo cursi es de origen gaditano. Y aprovecho la ocasión para recomendar El Habla de Cádiz: libro muy interesante. Durante un tiempo, el mejor exponente de la cursilería española lo ha venido siendo Pablo Iglesias. Así lo dije en su momento. Pero, de un tiempo a esta parte, lo está superando Sergio Ramos. El Gran Capitán del Madrid también ejerce ese cargo en la Selección Española. Y por lo que hemos visto, de manera destacada. Pues ha decidido, seguramente con el beneplácito de Luis Enrique, seleccionador, esperar a sus compañeros en la entrada de la Ciudad del Fútbol de las Rozas para darles la bienvenida y desearles la mejor estancia. Labor de anfitrión que está sirviendo para que SR vuelva a ser noticia y motivo de cachondeo generalizado. Me gustaría saber quién es la persona que está aconsejando a este futbolista, tan destacado, para decirle que le está haciendo un flaco servicio.  
















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