Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

lunes, 22 de julio de 2019

Halagos desmesurados y contraproducentes


El 27 de febrero del año que corre, y bajo el título de Vinicius no le mete un gol ni al arco iris, criticaba yo a los turifarios que rodeaban al jugador brasileño. Los cuales no cesaban de adular a un chaval a quien los halagos a mansalva podrían hacerle un flaco servicio. Y sobre todo obstaculizaban la labor del entrenador. Sabedor éste de cómo los elogios excesivos siempre terminan causando los mismos efectos que la ebriedad.

El fenómeno Vinicius, según mi parecer, ha pasado a mejor vida. De momento, ya no es el primero en acaparar ditirambos sin solución de continuidad. Pues la llegada de otros jóvenes jugadores al Madrid lo han situado en el tercer o cuarto puesto del escalafón de las consideradas estrellas por parte de los medios de comunicación. Situación que nos va a permitir saber hasta qué punto está consolidada la madurez de Vinicius

La atención permanente de los medios se ha centrado ahora en Kubo y también en Rodrigo. Aunque es al japonés a quien han situado en la cresta de la ola. En la cresta de la ola hay soledad y vértigo. De ahí que el jugador asiático haya tratado de frenar las loas interminables diciendo lo siguiente: "No me gusta que se hable tanto de mí". Dado que sabe perfectamente que, más pronto que tarde, podrían los periodistas jugar con él como el viento lo suele hacer con la flor del vilano. 

Máxime cuando haya leído, pues habla un español fluido, "que el kubismo ya no es un movimiento que se explica sólo en caracteres japoneses, sino que empieza a tener una dimensión universal. Ante el Arsenal toca ver otra parte de esa exposición que recorre Estados Unidos con la camiseta del Madrid". Escribir así de un jugador en formación y que está recién llegado a un equipo tan grande, me parece un desatino. Es ponerlo en el punto de mira de todos los críticos. Y, naturalmente, de todos los impacientes seguidores de un club tan grande y que se encuentra en una situación difícil.

Me explico: el problema del Madrid es que muchos de sus jugadores que lo han conseguido todo con esa camisa han dado ya muestras de decadencia sin que se pueda afirmar rotundamente que están acabados. A la par que los nuevos tampoco han acreditado lo que se esperaba de ellos en su día. El panorama, por tanto, no es el más indicado para hablar y escribir de Kubo como si fuera la panacea capaz de remediar todos los males del equipo merengue. Bueno sería, claro es, cortar de raíz halagos tan desmesurados y contraproducentes.



 




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