Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

jueves, 6 de agosto de 2020

Porteros

Hubo un tiempo en el que los córners en el fúltbol eran celebrados como medio gol por los aficionados. Sabedores de que en esa acción los rematadores llevan ventaja sobre los defensores. Dado que pueden cabecear en carrera. Los sacadores de esquina se convirtieron en auténticos especialistas de una jugada a balón parado donde toda la confianza se deposita en los porteros.

Si el guardameta era alto había que evitar que el esférico rondara el área chica. Si era bajo, y no dominaba el juego por elevación, había que meter la pelota en esa zona. También se le buscaban las vueltas a los cancerberos que no dudaban en salir de su marco gritando ¡mía! y arrollando a todo lo que se interponía en su camino. Aunque imponían un razonable respeto.

Durante décadas primaron en España los porteros bajitos. Eran ágiles, diligentes, activos... Pero solían cantar mejor que Luciano Pavarotti en el juego aéreo. Y, salvos raras excepciones, no manejaban bien el balón con los pies. Contar con un portero de muchos centímetros era el deseo de todos los entrenadores de cuando entonces. Pero había muy pocos. Y además estaban muy solicitados.

Los guardametas de poca estatura destacaban más por su espectacularidad que por la sobriedad de quienes reducían con sus intervenciones por arriba los despejes que ocasionaban segundas jugadas.  Buyo, por ejemplo, desde que era juvenil, destacaba por su facilidad de movimiento, por sus reflejos y sobre todo porque sus saques orientados con los pies eran extraordinarios. En cambio, yo me echaba a temblar cuando le tocaba disputar balones elevados. 

Muy parecido a Paco Buyo ha sido Iker Casillas. Aunque éste ha sido muy inferior en el juego con los pies.  Y, desde luego, la importancia del segundo es superior por haber estado en el sitio justo para ganar más títulos.  Ahora bien, quede claro que en la actualidad ni Buyo ni Casillas podrían competir con los Oblak, Courtois, Ter Stegen...

Decir lo contrario es obviar la realidad. La cual consiste en reconocer que todo portero ha de ser alto. Y si a su estatura va unida la agilidad y los reflejos y la intuición y además juega aseadamente con los pies, miel sobre hojuelas. Y por consiguiente infundirá confianza y tranquilidad entre sus compañeros.


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