Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

martes, 20 de octubre de 2020

Hipócritas

Sobre la hipocresía se ha escrito tanto o más que escribió Alonso Fernández de Madrigal más conocido como "el Tostado". Ya en tiempos de Maricastaña el hipócrita estaba considerado como un Jota Erre; personaje principal de Dallas: serie de televisión que se emitió en España desde 1979 a 1982. De los farsantes decían los clásicos que eran los más castigados en el infierno. Quevedo los despreciaba hasta la náusea.

Antonio Gala dice "que no hay nada tan perverso y tan pervertidor como la hipocresía. No solo porque pregona vino y vende vinagre, sino porque no se apoya en la realidad: se apoya en una farsa de ella con la que trata de hacerla digerible a estómagos que se ocupó de enfermar previamente". Tales santurrones tienen un aspecto honrado que les permite engatusar a la gente con facilidad pasmosa. El hipócrita no deja de ser un profesional de la mentira edulcorada. 

Mentiroso que actúa con doblez y finge lo que no siente aparentando lo que no cree; individuo retorcido y trepa, capaz de cualquier cosa con tal de medrar; sujeto ladino y falaz que puede mantener a alguien engañado durante mucho tiempo, mostrando ora una cara, ora otra, a fin de conseguir ventajas o beneficios. Fariseo, según el diccionario de Pancracio  Celdrán Gomariz, que aparenta ser una cosa delante y es otra detrás; sepulcro blanqueado...

Mateo Alemán escribe en su novela picaresca Guzmán de Alfarache (1599): Si se humilla es infame; si se compone, hipócrita; si se ríe, inconstante; si se mesura, saturnino; si afable, tenido en poco. Covarrubias tampoco se queda atrás cuando escribe en su Tesoro (1611): Hipócrita... significa el representante, porque finge muchos afectos, ya llorando ya riendo; comúnmente se toma por el que en lo exterior quiere parecer santo, y es malo y perverso, que cubierto con la piel blanca y cándida del cordero es dentro un lobo carnicero.

Lope de Vega usa así el término en el siglo XVII: Qué de hipócritas que roban honras, famas y dineros, con unos ojos hundidos de pensar malos intentos... 

¿Y son peligrosos? -¡Uf, peligrosísimos!

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