Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Mal el Madrid y mal su entrenador

 

El Madrid se dejó dos puntos de oro en el Martínez Valero. Frente a un Elche al que le cuesta un mundo hacer un gol. Pues bien, el equipo blanco estuvo a punto de encajar dos o tres goles. Debido a que su defensa fue un coladero frente a un rival inoperante en ataque y fiándolo todo a defender con diez hombres cerca de Edgar Badía: portero que genera confianza. Y manteniendo como hombre adelantado a Boye. Jugador tan aguerrido cual móvil y que no dudó en fajarse con los defensas merengues. El conjunto ilicitano, con tan poco bagaje, se aprovechó de todos los defectos ya conocidos del equipo entrenado por Zidane.

Jugando a medio gas el Madrid logró marcar por medio de Modric cuando se llevaban jugado veinte minutos. El croata remató con la cabeza un balón que se había estrellado en el larguero, debido a una gran parada que Edgar Badía le había hecho a Marco Asensio. A propósito, fue lo único destacable que hizo el jugador mallorquín. El tanto, sin embargo, no descompuso al equipo alicantino. El cual procuró por todos los medios no encajar más goles.

El Madrid, en cambio, comenzó a mirar a sus oponentes por encima del hombro. Con ese manifiesto desdén que las figuras suelen mirar a quienes consideran inferiores. La circulación de balón con velocidad, arma decisiva para romper la muralla del rival, decayó notablemente. Marcelo y Ramos daban el cante como defensores. También Carvajal se contagió del desaguisado y bien que se le notó en la segunda parte.

Una segunda parte en la que los jugadores del Elche no se vieron apurados y empezaron a creer que empatarle al Madrid no era misión imposible. Y Boye, el llanero solitario de la primera mitad, comenzó a recibir ayudas de la segunda línea de su equipo. El premio del empate lo consiguieron gracias a una jugada desdichada de Carvajal. Quien hizo un penalti absurdo. El empate aceleró nuevamente a los madridistas. Pero también cundieron las imprecisiones ante un rival que se defendió aún con más convicción.

Tanta fe tenían ya los jugadores del Elche en que el león no era tan fiero como lo pintaban que pudieron ganar el encuentro de no haberlo evitado Courtois. Mal el Madrid y mal su entrenador. Tanto en los cambios como en no ser capaz de despertar a sus jugadores del letargo en que se sumieron a raíz de ponerse por delante en el marcador. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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