Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

domingo, 11 de marzo de 2018

Isco ha vivido en la cresta de la ola

Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero hablan maravillas de él. Ponderan sus excelencias hasta la náusea. Lo ponen en un pedestal. Y se extasían contandonos el placer que sienten viendo actuar a alguien, en este caso a un futbolista, que muy pronto será aspirante a ganar el Balón de Oro, según ellos.

Los dioses en el mundo del fútbol son todos aquellos cuyas palabras escritas y habladas son difundidas por los medios más importantes. Tribunas espléndidas desde las cuales no dudan en convertir en mito, mediante relatos falsos, a quien ellos creen conveniente. Y lo hacen admirándose de cuanto hace el distinguido personaje.

El mito por excelencia del fútbol español, desde hace un tiempo, viene siendo Isco Alarcón. Nadie, que yo recuerde, salvo Iker Casillas, ha sido capaz de concitar tanta aprobación en el madridismo y por lo tanto en el fútbol español. De Isco, debido a la condición de mago que le adjudicaron muy pronto comentaristas, narradores y gacetilleros, nada más que ha faltado que nos dijeran que lo vieron  levitando o andando sobre las aguas del Manzanares. 

Isco Alarcón ha estado viviendo muchos meses en la cresta de la ola. En una posición de notoriedad indiscutible, como premio decían al mejor momento de su carrera futbolística. Y a quienes disentíamos de su juego, que éramos muy pocos, por no decir tres o cuatros, nos han venido tachando de todo... Creo recordar que a Iván Helguera, por ejemplo, lo machacaron de manera ignominiosa. Y a partir de entonces nunca más dijo ni pío sobre el jugador nacido en Arroyo de la Miel.

En la cresta de la ola hay soledad y vértigo. Y a ella se sube como la espuma, impulsado por una fuerza ajena, porque, aunque haya hecho méritos suficientes para reclamar la atención, no cabe duda de que esa forma momentánea de exhibición es siempre provocada desde el exterior y por un interés ajeno, lo cual lo transforma en dependiente, sea con su conocimiento o a su pesar. Y, como bien dice Antonio Gala, siempre se está expuesto al inexplicable capricho de la mar.

Isco Alarcón sigue empecinado en jugar de forma y manera que influyen negativamente en el juego de conjunto de su equipo. No termina de aceptar que en el Madrid ni encaja por una banda ni mucho menos jugando a su libre albedrío. Que su sitio ideal es ocupar la mediapunta. Una demarcación que le viene como anillo al dedo a sus condiciones. Pero donde las exigencias primordiales son dos, por encima de cualesquiera otras: marcar goles y facilitárselos a sus compañeros avanzados. Pero de esa demarcación, cada vez que la ocupa, suele salir huyendo como gato escaldado del agua fría.

Frase

El éxito es como el wisky; la primera copa tonifica, la segunda excita, la tercera trastorna y la cuarta tumba.

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