Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Propaganda de los medios durante el golpe de Estado

Así lo cuenta Fructuoso Miaja -concejal, senador y alcalde de Ceuta- en sus memorias.

A medida que aumentaba el número de los detenidos y continuaban los interrogatorios y las ejecuciones al amanecer, había gente que acudía a los alrededores de la emisora de radio para enterarse de los discursos de los jefes sublevados. Éstos propagaban que habría una España nueva y grande; una España en la cual las personas humildes podrían estar tranquilas... Porque sólo se apoyaría al capitalismo sano y generoso, por necesitarlo para la restauracion nacional. Prometían salarios justos y suficiente trabajo asegurado. 

Durante los primeros días de la insurrección militar, los medios de comunicación insistían en resaltar las proclamas de Queipo de Llano y, naturalmente, daban cuenta de cómo distintas fuerzas se iban sumando a la rebelión. Fuerzas que hasta entonces estaban llenas de dudas. Se ponía como ejemplo a la Guardia Civil de Badajoz: cuyo saludo a todos los cuerpos de África hizo que Franco diera la orden de gritarlo a los cuatro vientos. 

La plaza de África se iba llenando de legionarios y regulares que, sentados en sus mantas, jugaban a las cartas mientras esperaban la orden de ser transportados a la Península en barcos que estaban atracados en los muelles. Los rumores se extendían por la ciudad. Unos parecían descabellados. Otros tenían visos de verdad. Lo que nunca fue confirmado es que Franco y Gautier discutieran agriamente y que éste, finalizada la disputa, optara por quitarse la vida. 

Tampoco se aportaron pruebas sobre la muerte de un cabo legionario a quien se le atribuyó un atentado contra Franco cuando éste entraba en el edificio de la circunscripción. Cierto es que muchos militares fueron fusilados por estar en desacuerdo con el golpe de Estado. Así que no sólo perdieron la vida, en aquellos días, maestros de escuelas, profesores, limpiabotas; delegado del Gobierno, alcalde, secretarios particulares y muchas personas más de las que se tuvieran conocimientos de que eran defensoras de unas ideas contrarias a las que los rebeldes querían imponer por la fuerza.  

Ahora bien, verdad es que en cuanto se tuvo noticia de la muerte del general Romerales en Melilla, hubo militares en Ceuta dispuestos a combatir a los sublevados. Pero todo quedó abortado: dado que, al parecer, un soldado -telefonista- se fue de la lengua y dio al traste con lo que se estaba preparando en el Regimiento 54 de Infantería


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