Blog de Manolo de la Torre


Entrenador de fútbol, ha ejercido la profesión 19 temporadas. Escritor en periódicos,
ha publicado una columna diaria, durante dos décadas, en tres periódicos ceutíes.

lunes, 22 de agosto de 2022

Victoria abultada del Barcelona en el Reale Arena

Hace varios meses dije que la plantilla del Barcelona era numerosa y que estaba repleta de buenos futbolistas. Por lo que Xavi Hernández no tendría excusa alguna si su equipo no obtuviera ningún título. También opiné acerca de cual sería la mejor distribución de los futbolistas azulgranas en  el césped, con las variantes oportunas adecuadas a las circunstancias que las exigieran. Y saqué a colación  que el 1-4-3-3 o bien el 1-3-4-3 serían los dibujos que mejor casarían con las virtudes de los no pocos extremos con que contaba el equipo culé.

Razoné mi argumento así: la velocidad y regates en carrera de jugadores como Aubameyang, Ferran Torres, Dembélé, Ansu Fatu y Raphinha, finalizados casi siempre con centros precisos. necesitan de la participación de un delantero centro cuya cualidad principal sea la de rematar diestramente. Y, por lo que estamos viendo, esa misión concreta no se cumple con quienes fueron fichados para tal menester. Así  que los técnicos blaugrana aprovecharon las desavenencias de Lewandowski en el Bayern de Múnich para contratar sus servicios. Y, claro es, acertaron plenamente. 

Los centros por sistema desde las bandas, o desde cualquier lugar que se encarte, buscando los remates del delantero centro azulgrana, tan desdeñados antes por Xavi Hernández (defensor acérrimo del tiquitaca como estilo de juego irrenunciable para él) se suceden a cada paso. Como debe ser. Sobre todo cuando de lo que se trata es de ganar y si es posible por qué no hacerlo vistosamente. Ayer en el Reale Arena de San Sebastián el Barcelona se impuso a la Real Sociedad por 1-4. Con dos goles de Lewandowski y dos más conseguidos por Dembélé y Ansu Fati.

El equipo donostiarra, que se adelantó en el marcador, fue víctima de ese interés que muestran sus futbolistas en rizar el rizo cuando están en posesión del balón. Es decir, tratando de demostrar que se le puede ganar al Barcelona haciendo virguerías con el balón. Y asimismo desguarneciendo su defensa por medio de unos de sus centrales que se sumaba al ataque casi por sistema. Y, naturalmente, Lewandowski y Dembéle no desaprovecharon tales facilidades.







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